domingo, 6 de diciembre de 2015

CUERPOS VIOLENTADOS

                      Marcela Gutman,  Cecilia Salvetti,  Zulema Buendía.

Trabajo publicado en el Blog del Departamento de  Investigación de Estudios Lacanianos sobre la Violencia (VEL) el 23/11/15

1. Aportes
           Como asistentes al  Seminario “Lazos sexuales en el siglo XXI: la violencia de género y el femicidio” durante el año 2015,  nos interesó investigar la problemática propuesta por los responsables del Departamento de Investigación VEL,  “Cuerpos violentados”,  para realizar aportes en función de la Jornada del ICdeBA,  en marzo del año 2016.
           En “Radio Lacan”, Jorge Chamorro,   uno de los responsables del Observatorio 1 de la FAPOL  menciona en el audio:   “La violencia y las mujeres en Latinoamérica” (1),   la propuesta de ampliar la investigación  sobre la  temática,  con los “aportes  de orden práctico” de especialistas en el área  que se encuentren trabajando en  dispositivos sociales.
Para ello realizamos una entrevista al Lic. Sergio Galizzi, Perito Psicólogo con formación psicoanalítica,   quien trabaja actualmente  en la Oficina de Violencia Doméstica  (OVD) (2) que depende de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
  Consideramos que  la violencia no es un concepto propio del psicoanálisis,  implica de nuestra parte un esfuerzo de elaboración para para  incidir  en relación a otros campos discursivos orientados por la política del psicoanálisis.
2. Entrevista
E: ¿Nos podrías comentar sobre el Dispositivo de la OVD?
S.G: El dispositivo de acceso a la justicia (3),  en el que me encuentro trabajando,  consiste básicamente en la realización de  una entrevista que tiene el estatuto de una denuncia,  a cargo de  tres profesionales con la víctima que padecen violencia, una  trabajadora Social,  Psicólogo/a, y  abogado/a. Estos profesionales tienen  como objetivo, establecer a partir de escuchar  el  discurso de la mujer que denuncia, la pertinencia de  una medida de protección  del sistema judicial.  La entrevista se realiza en un tiempo acotado, dos horas aproximadamente.
           El legajo que se presenta está compuesto por un acta e informe de riesgo y si la situación lo requiere un informe médico. La elaboración del informe de riesgo se sustenta en la experiencia e indicadores que proceden del marco teórico basado en la temática de violencia familiar y la formación-experiencia de los profesionales que intervienen en la entrevista.
Lo central de la entrevista,   es por un lado, cómo hacer   accesible los recursos legales a la víctima y por otro lado tratar de  observar, y escuchar de forma atenta,  los efectos de las manifestaciones de la violencia familiar.
Comenzar a escuchar estas situaciones,  conlleva a  toparnos con el horror de los fenómenos de violencia,   a través del despliegue de  su discurso  mencionado  intentamos  hacer una lectura acerca de  cómo  incide  en la subjetividad de quien denuncia, de ser pertinente derivamos al CIM (Centro de Atención a la Mujer o a servicios de asistencia de salud mental  pública).
E: ¿Qué posibilidad de intervención del psicoanálisis en los momentos de urgencia? ¿Cómo pensar la posición del analista en el siglo XXI donde hay un empuje al goce obsceno bajo la modalidad del  pasaje al acto violento?
           S.G: Estas preguntas se relacionan directamente, voy a intentar responderlas en forma articulada.
Una respuesta posible es recordar que la posición del psicoanálisis,  como la del analista, está  orientada  por  la ética basada en bien hacer y el bien decir.
         Ante la urgencia,  el analista escucha activamente. Durante la entrevista con una mujer que padece violencia, trato  de sostener  la mirada de la entrevistada para posibilitar el despliegue de un decir. Pensemos que estamos ante  una entrevista única  con una persona sumergida en el relato de  escenas  de horror, lo importante es  favorecer  una intervención desde la sensibilidad,  no desde la interpretación. En  otros términos, no  se intenta conmover inmediatamente la defensa.
Puede observarse  que se trata de un relato de  horror  en torno a las  escenas de violencia,   como un continuo  retorno de  imágenes,   del orden de lo traumático. Me parece importante a destacar la presencia del analista que escucha desde su ética, y sensibilidad,    posibilitando  que la víctima deposite su malestar. La sensibilidad está en una mirada, un gesto, en la detención de un discurso,  buscando producir un encuentro con lo que está aconteciendo y no se puede elaborar  simbólicamente tan directamente. Es decir comentar lo acontecido.
             Una vez que el sujeto habla hay una temporalidad que entra en juego y eso permite que deje de padecer un poco para luego comprender algunos aspectos y tramos  de su historia. Incluirse en la historia,  hace que no sea un relato traumático sino un encuentro con otra dimensión de la propia  sensibilidad. Uno  encuentra en estos relatos  un punto de goce que no deja de inscribirse.  Sólo la víctima se pregunta por qué padece o acepta la violencia.

  E: ¿Cuál  es el punto del quiebre en el “contrato sintomático” en la relación de pareja que  lleva  a la  denuncia de algunas mujeres? ¿Qué coyunturas se presentan como comunes?
   S.G: La mujer tiene diferentes puertas de entrada  para realizar una denuncia. Una de las coyunturas  que  se sostiene y reitera a través del tiempo,  es que estén en riesgo sus hijos,  cuando algún aspecto  del objeto amado es conmovido,  puede precipitar  la  realización de  una denuncia. Cuando el cuerpo se encuentra en  riesgo de vida podría ser otra posibilidad, o cuando no padeció anteriormente   actos de violencia de  cierta magnitud, provocando  la  búsqueda  de una protección legal.
Por lo general  escucho el relato de  mujeres que denuncian, con una  historia infantil  en relación a  un déficit  en la función  paterna,   lo cual  nos permite entender  la urgencia que muchas veces tienen de querer saber que haya un juez que pueda protegerlas, al punto de fantasear frases como: “Yo quiero que el juez le diga que no me puede pegar ni  maltratar, que esté en el momento de la agresión para que vea lo que me pasa”.
E: ¿Qué obstáculos se pueden ubicar  para maniobrar con el tratamiento de goce del sujeto golpeado?
S: G: El obstáculo principal esta enlazado al desconocimiento de la problemática en su dimensión  clínica y  multicausal.  Es fundamental escuchar desde un marco más amplio,  donde  se ponen en juego aspectos sociales,  culturales, historias familiares. El obstáculo es querer interpretar el escenario de la perversión expresado en el acto violento.  El tratamiento tiene un recorrido que va desde el empoderamiento de la víctima a posibilitar  la construcción de  una responsabilidad subjetiva, para ceder en algún aspecto el goce en juego.  El encuentro con la escucha de la mujer que denuncia acerca cómo el goce está enlazado al maltrato  puede incidir en una apertura a la   subjetividad y al deseo.
E: ¿Qué lugar tiene el psicoanalista lacaniano en las instituciones?¿ Qué función tiene en relación a la víctima y en relación al equipo interdisciplinario?
S. G: El psicoanálisis lacaniano está en la formación de los  profesionales  que trabajan en  las instituciones. Es un discurso que produce efectos,  aunque no cambie el discurso del  amo,  en éste caso se trata del Poder Judicial, basado en el discurso jurídico.
 Es como dice Lacan,  la intervención  la podemos pensar por  sus efectos. La mujer en posición de víctima  puede  encontrar en el que escucha una posición diferente que aloje  su singularidad
E: ¿Por qué se escucha a la mujer que denuncia solamente y no a la pareja?
S.G: La violencia está rodeada de un marco histórico político como es  la cultura patriarcal. Algunos autores mencionan como modelo masculino imperante. La definición de la violencia implicaría,  dos supuestos paradigmáticos,  que la mujer tiene mayor preponderancia en ser escuchada en los tiempos actuales  y no así al hombre, a quien se suele considerar  en general victimario.
El concepto de desequilibrio de poder y dominación son los ejes que se puede observar en el vínculo entre el hombre y la mujer. Por una cuestión histórica la  mujer ha tenido una posición inferior y esto se observa en muchos casos donde la mujer obedece sin un  deseo  ni consentimiento en juego,  respecto de  lo que un hombre impone. A su vez escuchamos que hay una idea que  el hombre que tiene de sí mismo como un lugar natural de superioridad. Esto  suele ser un obstáculo  para  realizar una entrevista conjunta de pareja. En la misma entrevista, la mujer no habla, mira de reojo al hombre que opina. Esta posición la confunde más, la imposibilita para continuar, pensar una  salida de  la violencia y  suele sentirse culpable sobre lo que está expresando, quedando  a veces  la mujer como fabuladora,  impidiéndole  enfrentar al hombre violento.
E: Desde el psicoanálisis se plantea no retroceder ante la psicosis, ¿es posible no retroceder ante la violencia de género  en la práctica institucional?
S.G: Es una pregunta que implica  una dimensión ética frente a la problemática, para hacer frente a la violencia  como frente a la clínica de  la  psicosis, en ese punto se conjugan. Para la violencia es importante el intercambio y la intervención social, jurídica, de salud y varios actores que en un trabajo en  red puedan intervenir con una dirección común.
E: ¿Qué escucha es posible para el hombre violento en la oficina de violencia doméstica, que motivos presentan?
S.G: El hombre tiene un posición de víctima social no de víctima respecto de su pareja, por lo general viene a sostener o reconfirmar  un semblante dentro de la sociedad,  no para  resolver el conflicto con la violencia. No suele  comprometerse con lo que genera,  sobre cómo genera  los actos violentos. Se  suele posicionar como el depositario social de la violencia que se denuncia contra él, es decir se victimiza, quedándose en una relación especular que fomenta mayor violencia.
E: ¿Qué  aspectos recurrentes  logró ubicar en los casos de violencia de género?
S. G: Algo estuve esbozando en relación a la repetición. Podemos ubicar  que suele estar  enlazada a la pérdida y búsqueda del  amor paterno, como una  forma de demandar una atención que la pareja no suele tolerar. Otro factor recurrente es creer que  las adicciones son la causa de la violencia del hombre, como también el  mandato cultural y familiar sobre los  lugares que  hombre y la mujer en la pareja deberían supuestamente ocupar.  Algunos ejemplos para la mujer: “yo tengo que cocinar, tengo que atenderlo”,  expresiones ligadas  al mandato social y/o familiar.
E: La violencia de género es un síntoma social, ¿cuál sería la función del analista para escuchar  y ubicar la incidencia subjetiva en la relación a la violencia?
S.G: La posición de la mujer puede comenzar a modificarse a partir que puede ser  escuchada en su singularidad generando una oportunidad. El psicoanálisis lacaniano nos enseña a leer e interpretar los efectos en  la clínica respecto a  los síntomas contemporáneos.
E: ¿Qué cuestiones centrales puede ubicar en relación  al cuerpo ante los fenómenos de violencia?
S.G: El cuerpo tiene diferentes resonancias en relación a la  víctima de violencia. Hay cuerpos que hablan por sí solos, suele ser una  imagen articulada a la  agresión. . Durante la  entrevista  el relato sobre el cuerpo violentado, no sobre el temor padecido,  en otros términos,   hablan de  las  marcas, hablan del cuerpo. Es interesante observar que hay mujeres que no aceptan  ser revisadas,  un cuerpo articulado a  la dimensión del pudor.

Hay otras casos de mujeres que no registran los golpes en sus cuerpos,  cuando  se le consulta si las lastimaron con objetos por las marcas que presentan,  manifiestan no saberlo, parecieran no registra el golpe a pesar de la magnitud de la escena descripta, hacen referencia a  imágenes, gestos, frases sueltas,  sonidos. En este punto me pregunto por la estructura clínica, no es un dato menor cómo responden los sujetos  ante situaciones de violencia. A su vez la presencia del otro que constata la violencia recibida en una marca en el cuerpo, permite  un registro de su propio cuerpo violentado.

Por  las lesiones interviene un equipo de médicos que constata las mismas,  la magnitud de la agresión, que evaluando junto al equipo interdisciplinario inicial mencionado se evalúa la pertinencia de la Justicia Civil/o Penal.


3. Comentarios:
Nos resultó interesante acceder al conocimiento  de cómo funciona un dispositivo estatal vigente que aborda  la temática sobre la violencia doméstica. ¿Nos preguntamos puede ser  la denuncia un primer movimiento  de reconocimiento e  interrogación sobre el padecimiento para un sujeto?.  Es fundamental la presencia de practicantes del psicoanálisis en estos dispositivos para posibilitar la  escucha que habilite  una  palabra inédita.
Nos orienta en ese sentido,  un artículo de  Miquel Bassols: “Cuando alguien acude al psicoanalista pide ser reconocido en su singularidad como un sujeto que sufre de una experiencia traumática. Es en primer lugar una demanda de ser reconocido como tal, y muchas veces de ser reconocido como víctima objeto de esa experiencia. Es en este punto donde el psicoanalista opera una inflexión en el sentido que el  discurso social y jurídico han dado a la victimización generalizada para subrayar algo que, de hecho, este mismo discurso ha introducido ya de maneras diversas sin localizarlo en su verdadera dimensión: la responsabilidad del sujeto ante su posición de objeto” (4)
Para concluir,   algunos interrogantes  acerca de los  “Cuerpos Violentados”: ¿Qué  posibilidad  hay de subjetivar “el cuerpo violentado” en otros dispositivos además del clínico? Teniendo en cuenta  que el próximo Congreso de la AMP 2016: “El cuerpo hablante”,  ¿se trata en está en época de un cuerpo imaginario que se muestra en términos de actings o pasajes al acto violento? ¿Es el deseo del analista la brújula posible  ante  la fascinación por el horror  que genera la mostración de los cuerpos violentados?

4. Bibliografía General:
-Bassols Miquel: “Victimología”,  artículo publicado en el Blog del Congreso de Pipol 7,    “¡Víctima!”, Bruselas,  julio 2015.
-Chamorro Jorge: Link de entrevista en Radio Lacan: http://radiolacan.com/es/topic/675/3
-Miller J-A: Capítulo XX “El partenaire síntoma”, en el libro “El Otro que no existe y sus comités de ética”; Editorial Paidós, Bs As,  Primera Edición, Año 2005, p. 416
-Link de la página de la OVD: https://www.youtube.com/watch?v=2CFbCFrv-so-


5. Notas:

(1) Chamorro Jorge: Link de entrevista en Radio Lacan: http://radiolacan.com/es/topic/675/3
(2)La OVD funciona en la calle Lavalle 1250 PB CABA, teléfono 4213-4510/4514
(3) Link sobre el dispositivo de la OVD: https://www.youtube.com/watch?v=2CFbCFrv-so-
(4) Bassols Miquel: “Victimología”,  artículo publicado en el Blog del Congreso de Pipol 7,    “¡Víctima!”, Bruselas,  julio 2015

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