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CLASE DE ERNESTO DEREZENSKY
Reseña
de Patricia Lucero
El día 27 de Marzo el CID San Luis dio inicio al Seminario Clínico “Lo femenino de la sexualidad a la sexuación”, la clase estuvo a cargo de nuestro Director Ernesto Derezensky.
Tomó como eje tres textos de Freud:
Acerca de un tipo particular de elección de objeto en el hombre. Freud
nos presenta 4 características que constituyen este tipo de elección.
A) La del Tercero perjudicado. B) La mujer
liviana, la prostituta. C) Sobre estimación que hace el varón de la mujer y D) Voluntad de rescatarla.
Freud explica que cada uno de estos cuatros
rasgos que conforman un tipo de elección objetal, está condicionado por la
fijación a un objeto prohibido, primordial que es la madre.
Acerca
de una degradación general de la vida erótica. Freud
nos dice que la condición para una degradación general, es la escisión del
objeto, si se ama a una mujer no se la puede desear. Y si se la desea no se la
puede amar. Esta escisión del objeto amoroso está replicada con otra escisión
que se registra a nivel de la pulsión, entre la corriente sensual y la corriente
tierna. Todo esto conduce a una condición negativa de la elección de objeto. El
sujeto constata que no puede tener acceso. Freud presenta la impotencia
psíquica, con aquellas mujeres que están en posición de madre el acto sexual no
es posible. Mientras que sí es posible con mujeres que se encuentran en una
posición desvalorizada. Hay una impotencia psíquica que Freud la extiende a la
vida amorosa de la especie humana. La degradación del objeto es la condición de
la satisfacción sexual.
El
tabú de la virginidad. Hay tres preguntas que rebotan
constantemente de la pluma de Freud: ¿Por qué los hombres le tienen tanto miedo
a las mujeres? ¿Por qué los hombres tratan tan mal a las mujeres? ¿Por qué las
mujeres les tienen tanta bronca a los hombres? La respuesta de Freud es que los
hombres no les pueden perdonar a las mujeres el defecto que encuentran en
ellas, respecto del tener. Ellas no tienen, pueden ser degradadas, rebajadas.
Las mujeres también les reprochan a los hombres, es muy importante que sean vírgenes
pero vos no tendrás que ser el primero. El hombre teme a la respuesta de la
mujer, porque es extraña, no se entiende lo que quiere, piensa de otra manera.
Freud concluye que es por la castración que en ambos sexos hay un rechazo a la feminidad.
En Análisis
terminable e interminable plantea
que hay algo que no se puede
superar. Si son mujeres se trata de la envidia del pene y si son hombres por seguir a otro hombre temen quedar
pasivizados. Repudio a lo femenino y
límite de la experiencia.
Lacan deja
la cuestión del penisneid,
función negativa por excelencia. Y se centra en el goce femenino, más allá del
Edipo. Este goce no tiene posibilidad de ser simbolizado, faltan los términos para hacerlo, no se trata
de impotencia sino de lo imposible por estructura. Es un goce positivizado,
tiene que ver con la contingencia, con
el traumatismo y en cada análisis se ubicará lo imposible para
cada sujeto.
Agradecemos a Ernesto el exhaustivo trabajo
realizado.
CLASE
DE MAYO:
NORMA
SIERRA Y CARINA MAGALLAN
Reseña
de Gabriela Santiano
Las docentes del CID San Luis titulan la
clase del 8/5/15 “El enigma de la
Feminidad” que se desprende del texto de Freud “La Feminidad”, donde el
autor se pregunta sobre ¿qué quiere una mujer? e intenta responder por la vía
del deseo y es allí donde queda detenido y encuentra obstáculos.
La primera parte es desarrollada por Carina
Magallán, quien hace un exhaustivo recorrido de algunos textos freudianos “La
organización genital infantil”, “Algunas consecuencias psíquicas de las
diferencias anatómicas entre los sexos”,
“Sobre la Sexualidad Femenina” y “La Feminidad”
realizando una puntuación de los mismos, para articular la problemática
de la sexualidad femenina con la “Significación
del falo” de J. Lacan.
Destaca
la importancia de la fase fálica, ya que para ambos sexos sólo desempeña un
papel un genital, el masculino; y la génesis del complejo de castración en esta
fase, describiendo toda un lógica en que la oposición no va a ser
masculino-femenino sino que será
fálico-castrado.
En la niña la prehistoria del Complejo de
Edipo, coincide con la fase fálica y con el complejo de castración. El
descubrimiento de las diferencias
anatómicas, la envidia del pene y el complejo de castración, alejan a la niña
de su madre; mediante una ecuación pene-hijo, resigna el deseo de tener un pene por el deseo de
tener un hijo, toma al padre como objeto
de amor y deviene una pequeña mujer; es
la posición femenina del Edipo. Se considera doble el cambio que tiene que
hacer la niña para alcanzar el Complejo
de Edipo: de la madre al padre, cambio de objeto; y de zona erógena, del clítoris a la vagina;
el clítoris considerado en este momento
análogo al órgano masculino; la niña ignora al principio la existencia de la
vagina.
Freud considera la prehistoria del Complejo
de Edipo de gran significatividad y duración en la niña, el núcleo de la
neurosis y que la mujer elige su partenaire según el modelo de la madre.
El Complejo de Edipo pasaría a ser una
formación secundaria en la niña, insistiendo Freud en el carácter secundario de
la feminidad.
Todo esto forma parte de un debate con sus
contemporáneos, que por el contrario hablan de un conocimiento inconsciente de
la vagina y de una madre que no aparece
privada de nada. Toda esta concepción de un feminismo dentro del psicoanálisis,
intenta borrar las diferencias entre los sexos, queda cuestionada la fase fálica,
da por tierra la importancia del complejo de castración, y su importancia nodal
para el desarrollo.
En “La Feminidad” Freud menciona la expresión “madre fálica” para
referirse a la concepción del niño antes de descubrir la castración materna;
agrega al complejo de castración la castración de la madre. Lacan piensa la
constitución de un sujeto sobre la base del deseo de la madre, de la metáfora
paterna.
La docente hace hincapié en el concepto de
falo, significante del deseo, que permite ordenar los textos y los términos del
Edipo colocándonos en las coordenadas que vamos a encontrar en las fórmulas de
la sexuación donde hay un
posicionamiento de la mujer ante el significante fálico, a falta de un
significante que la nombre.
La segunda parte es desarrollada por Norma
Sierra quien destaca algunos aspectos
característicos de lo femenino desde Freud, haciendo referencia a la castración y a la posición femenina
respecto a ella; y lo que se desprende de
este posicionamiento; el amor en las mujeres y dos temas relacionados a la
función del amor: la hostilidad y los celos.
Para diferenciar al varón de la niña Freud
tuvo una brújula, el complejo de castración; que es un nudo, una estructura, su
acción produce una captura de la anatomía
por lo simbólico, en tanto introduce una inscripción significante que es
esta oposición fálico-castrado, que tiene que ver con este ordenamiento del
tener y no tener.
Destaca ¨El tabú de la virginidad¨ donde Freud hace
referencia a las prácticas sociales que
se realizaban en relación a la virginidad para pensar entonces la hostilidad de
la mujer hacia el hombre. Freud liga a esta hostilidad con la envidia del pene,
pieza clave del complejo de castración que adquiere eficacia recién después de
cumplida la elección de objeto.
Otro tema que aborda es el del amor, el
amor sería dirigido a la madre fálica. Con el descubrimiento de que la madre es
castrada se vuelve posible abandonarla como objeto de amor, pasan a prevalecer
los motivos de hostilidad que ya venían. Las condiciones de la elección de
objeto de la mujer, aunque el modelo del hombre elegido sea de acuerdo al tipo
paterno y no por la madre, aún así también desborda sobre este nuevo objeto esa
hostilidad arcaica dirigida a la madre.
La niña se aparta de su ligazón con la madre
y renuncia a su deseo por el padre sabiéndose castrada, acá Freud ubica algo
del orden del amor, del miedo a perder el amor.
Para la salida del Edipo la niña obtiene un
resarcimiento por la vía de la vanidad corporal queriendo seguir siendo el falo
del otro y para eso debe garantizarse su amor. Por la falta y el penisneid la mujer lo soluciona de dos
maneras; haciéndose amar, demandando ser el falo pendiente de los signos de
amor del objeto amado; obteniendo el objeto fálico de su partenaire, o sea por la
vía también del objeto de deseo.
Hay un desdoblamiento de la vida amorosa entre
el amor y el deseo para ambos sexos. La hostilidad y celos, se desprenden como
una consecuencia de esta divergencia. En la feminidad están ligados a la
envidia del pene y al punto de castración de la madre, castración del otro. Los
celos en ambos sexos, siempre encuentran su raíz en lo femenino. Finalmente, la
no coincidencia del objeto de deseo y el objeto de amor, va a conducir a la
degradación de la vida amorosa, termina el objeto de deseo degradando al amor;
esto para ambos sexos, hay que ver como cada uno se ubica en relación a
ello. Aparecen las preguntas, porque se
padece el amor, porque esta disimetría insalvable en el amor, que amamos en el
otro, que el otro ama de nosotros. La
experiencia analítica, es una manera de enfrentarnos a esto y de saber hacer
allí.
Finalmente
se realiza la presentación de una viñeta de un Testimonio de Pase de Florencia
Dassen: ¨Una mirada rasgada¨ articulando los conceptos trabajados.
Agradecemos
a Carina Magallán y Norma Sierra su detallada exposición.
CLASE DE JULIO:
PATRICIA
GERBAUDO Y MARIEL ROBLEDO
INVITADO
FERNANDO MÓ
Reseña de
Estela Amaya
La clase contó con la participación de un
invitado especial: Fernando Mó, coordinador del CID San Juan, con la
presentación de un caso clínico: “Voracidad de todo”, casuística que permitió
el comentario e intercambio en relación a nuestro tema del seminario anual “De
la sexualidad a la sexuación”.
Las docentes titularon su clase: Lo femenino
en “Ideas directivas para un congreso sobre la sexualidad femenina”
Patricia contextualiza el texto, posterior a
¨La significación del falo¨ y contemporáneo a “De una cuestión preliminar a
todo tratamiento posible de la psicosis” y “Juventud de Guide, o la letra y el
deseo” Teniendo en cuenta que se trata de un escrito que ofrece sus
dificultades propone efectuar un punteo siguiendo la lectura del texto de Lacan apoyándose en el texto de Eric Laurent
¨Posiciones femeninas del ser¨.
Partir de la pregunta de Lacan, ¿Qué es lo
femenino en la relación sexual? ¿Qué es el goce de la mujer en la relación
sexual? resulta orientador respecto a dejar de lado la vertiente de la
maternidad. Patricia entiende que Lacan propone volver a tratar la sexualidad
femenina, la satisfacción femenina tan “oscura” para pensarla respecto a la preeminencia del falo
para ambos sexos.
Realiza
referencias a las teorizaciones de los posfreudianos respecto a la sexualidad
femenina, deteniéndose específicamente en E. Jones quien sostiene que se nace
mujer y que la represión femenina está
ligada al temor y odio a la madre; el niño como deseo femenino en sí mismo y la
consideración de la fase fálica como una fase no normal, es un compromiso neurótico; introduce, además el concepto de afanisis
como temor y separación.
Destaca la pregunta “¿Por qué no establecer
aquí que el hecho de que todo lo que es
analizable sea sexual no implica que todo lo que sea sexual sea accesible
al análisis?”. Hay algo de lo pulsional que no tiene acceso al análisis vía el
significante.
En el apartado “Desconocimientos y
prejuicios” señala que Lacan desarrolla el complejo de castración en la mujer
en tanto carencia de ser respecto al falo, y acerca del masoquismo femenino que es un problema llevar la pulsión parcial
al rango de condición femenina. Esto desconoce “los efectos castradores y
devoradores, dislocadores y sideradores de la actividad femenina” que más
adelante nombrará como estrago. La duplicidad de la vida erótica queda oculta
en la mujer a partir de esta idea de masoquismo de la mujer es fantasía/fantasma
del deseo del hombre. La potencia del concepto de carencia de ser presentado
como privación da cuenta de un goce particular en la mujer que puede despojarse
del registro del tener, sin que eso sea masoquismo. Lo que nos enseña el
masoquismo considerado femenino es la ruptura de la medida fálica. Cuando Lacan
dice el masoquismo femenino “es un fantasma del deseo del hombre” nos da la
clave. Se produce un entrecruzamiento de dos factores: por una parte, la forma
erotomaníaca del amor femenino, que siempre apunta a ser la elegida y por otra
parte las condiciones del deseo del hombre, que requieren que el objeto tenga
la significación de la castración. ¿A quién se dirige el amor de la mujer? Se
responde: ¨Al íncubo ideal: padre muerto o al amante castrado¨. Tanto en el
amante castrado como el padre muerto se apunta a la falta del Otro para
producir amor. La demanda de amor es en definitiva demanda de castración. En la
histeria el sujeto se hace idéntico al hombre y no hay manera de alcanzar al
Otro o a la remisión al padre muerto puesto que el sujeto es un Uno fálico. La
variante del sujeto histérico es que sólo logra efectuar la estructura normal
del relevo a condición de introducir a la otra mujer en lugar de volverse Otro
para sí mismo.
Mariel parte de la base que la sexuación no
está dada por la diferencia real anatómica sino por diferentes posiciones del
sujeto frente a la castración. Propone hacer referencia a conceptos tales como:
falo, castración, necesidad, demanda, deseo
ayuda a remarcar como Lacan analiza la relación entre los sexos a partir
de la dialéctica fálica. Se ocupa del amor y el deseo y la relación entre los
sexos y lo hace bajo el primado del falo
como significante del deseo.
En la mujer subraya el hacerse amar,
señalando las tres salidas al penisneid: La mascarada femenina (parecer ser).
La maternidad (tratamiento de la falta a través del tener) La relación con el partenaire que funciona de
dos maneras: A través del investimento fálico del amor y a través del órgano
del hombre. La mujer recibe el falo añorado porque el pene cobra valor de
fetiche. De esta manera la convergencia femenina toma esta duplicidad: su deseo
se dirige al pene del partenaire, mientras que su demanda de amor se dirige a
la falta del Otro.
Retoma
el Punto VIII, La frigidez y la Estructura subjetiva, específicamente el
apartado 2: “ El hombre sirve de relevo
para que la mujer se convierta en ese Otro para sí misma, como lo es para él”.
Lacan explicita que la posición femenina es ser el Otro sexo, aquel que no se
define por el Uno, por tener el objeto, por ser el portador del falo. Introduce
la posición del hombre calificada como relevo, por el cual debe pasar la mujer
en la relación amorosa. Entonces el hombre sirve de relevo para que la mujer
devenga Otro para ella misma, es decir dividida por su propio goce, en una
parte que da cuenta del goce fálico y otra que da cuenta de otra dimensión.
Al final de este escrito hay una frase que ya
marca el antecedente de lo que en el Seminario 20 Aún llamará goce femenino:
¨La sexualidad femenina aparece como el esfuerzo de un goce envuelto en su
propia contigüidad (…)¨ Este goce queda fuera del dominio fálico aunque todavía
no esté formalizado como tal. Aquí Lacan marca una diferencia radical entre lo
continuo del goce femenino y lo discontinuo del goce fálico. Se opone contra el
deseo que la castración le impone al
hombre en tanto significación fálica, que hace que su goce esté marcado por la
discontinuidad de la medida fálica.
CLASE DE AGOSTO:
NESTOR YELLATI
Reseña de Carina Magallán
El
día 14 de agosto nos visita Néstor Yellati. Previo a su clase del Seminario nos
brinda su participación en una Presentación de enfermos, actividad realizada en
el marco del Hospital Escuela de Salud Mental San Luis y en coordinación con
los profesionales que allí llevan a cabo su práctica.
Luego
de la Presentación de enfermos, Néstor comienza la quinta clase del seminario
anual “Lo femenino: de la sexualidad a la sexuación”. Titula su clase: “La actualidad de las bellas carniceras”
que se refiere a las histéricas de hoy donde muestran la vigencia de lo que las
histéricas le enseñaron a Freud, más allá de las nuevas modalidades, los nuevos
pacientes y los cambios en la clínica. “Bella carnicera”
es el nombre que le dio Lacan a la histérica que le enseñó a Freud sobre el
deseo insatisfecho, aunque este tendrá sus diferentes modalidades en cada
neurosis.
Néstor
toma los capítulos del Seminario 5 en los que Lacan lee que no se puede
encontrar el deseo sin la demanda y por eso explica la articulación clásica:
Necesidad, Demanda y Deseo. La demanda, por implicar la acción de la palabra
queda articulada al deseo y a la pulsión. El docente hace una precisión del
término “Demanda”. En francés significa pedir y preguntar. En castellano estas
son dos palabras distintas. Lacan, en francés, vincula pedir con la demanda y
pregunta con el deseo. No todo es pedido. También es pregunta.
La
pregunta ligada al deseo se evidencia en la frase del Seminario 11: “me dice
eso pero ¿qué quiere?¨ En esa pregunta
el sujeto se encuentra con el deseo, el deseo del Otro. Al deseo del Otro lo
llama falo. Hay que diferenciar el deseo insatisfecho diferente de la demanda
del deseo del Otro. Se desarrolla esta conceptualización en el caso de la bella
carnicera, pasando por el deseo de deseo, el deseo de la amiga, sustitución
salmón- caviar, el deseo del marido, la rebanada de trasero, la identificación
histérica a la amiga, identificación al
deseo del hombre.
Luego
introduce el amor, que es lo que la bella carnicera demanda a condición de que
no le sea dado. El Otro es Otro tachado, no tiene lo que da.
Finaliza
su clase señalando la extrañeza de ese deseo del hombre al que se identifica la
bella carnicera, el deseo de la rebanada, de la flaca, en este hombre al que le
gustan las gordas. Lo que señala es que la extrañeza se debe a que la rebanada
no tiene que ver con el deseo sino con la pulsión. Deja así abierta la puerta
de los módulos siguientes de nuestro programa.
La
clase se desarrolla bajo una modalidad dinámica y de participación, donde los
oyentes hacen preguntas y comentarios sobre la clínica y en referencia a la
entrevista realizada en la actividad anterior.
Agradecemos
enormemente a Néstor Yellati por su excelente clase y por la presentación de
enfermos. Agradecemos también al Hospital Escuela de Salud Mental San Luis, por
su disposición y trabajo.
CLASE
DE SETIEMBRE:
SOHAR
RUIZ
Reseña
de Patricia Gerbaudo
El
11 de setiembre Sohar desarrolló la sexta clase del Seminario Clínico 2015,
titulada: ¨Lo femenino en el Seminario X¨.
Propone una hipótesis de lectura para abordar los capítulos del Seminario en
los que Lacan no trabaja una preocupación por circunscribir lo femenino en sí
mismo sino articulándolo a un desarrollo sobre el deseo del analista. Que se
vincula al deseo del enseñante produciendo al modo de un collage surrealista la
ubicación de un punto de fuga que capte aquello que no puede vislumbrarse.
Para
circunscribir algo de la sexualidad femenina hay que pasar por el falo, que en
el Seminario X es abordado como órgano, poniendo en suspenso el desarrollo
hasta el momento del falo como significante. La angustia coincide con la
detumescencia del órgano para el varón, que articula la castración y la
producción del objeto a, desarrollado a partir de las caducas biológicas. De
ahí puede generalizarse esta operación de la castración tanto para el hombre
como para la mujer: implica la renuncia al falo como pura potencia. El menos fi
es defensa frente a la angustia. Es un Lacan contra Freud, ubicando la
castración como vehiculizadora del deseo, contra la angustia.
La
transmisión de la ley a partir de un deseo (lo vivo del padre) permite hacer
equivaler deseo y ley. En un segundo momento se constituye el objeto como
prohibido, a partir de este primer término: es el padre que desea (la madre
como objeto) quien transmite la ley.
A
partir de lo que considera un elogio de Lacan hacia las mujeres analistas que
han teorizado la contratransferencia Sohar plantea los siguientes puntos: Laxitud del nudo del deseo en la
mujer, la equivalencia y los rodeos para pensar lo femenino respecto a la
vasija vacía, la formulación de Lacan ¨a
la mujer no le falta nada¨ y el mito de Don Juan como un sueño femenino que
permiten dar cuenta de la pregunta que vincula lo femenino para pensar el deseo
del analista.
En
la segunda clase lee dos casos con la pregunta: ¿Qué conviene aprender de la
posición femenina para el deseo del analista?
El
primero tiene el valor de ser un caso que de la práctica del mismo Lacan
que presenta en el capítulo XIV del
Seminario X. Sohar puntúa en la lectura
como la tumescencia no es un privilegio del hombre, como la mujer se tienta
tentando al Otro con un objeto cualquiera, la posición de la mujer ubicándose
como la vasija vacía va tejiendo historias que la llevan a inventarse para el
Otro y también para sí misma. De ahí que el ¨me esfuerzo por ser verdadera¨ que
la paciente dirige al analista permiten ubicar la mentira por estructura como
un intento de lograr la verdad. Lo simbólico miente, lo real en cambio es lo
real: ¨cualquier objeto me obliga a invocarlo como testigo, ni siquiera para
obtener de lo que veo su aprobación, no, simplemente la mirada¨.
El
segundo es un caso de Lucy Tower, presentado en un texto de 1955 sobre la
contratransferencia, que Sohar presenta a partir de un trabajo de Gloria Bladé
(ELP). Se orienta por la propuesta de Juan Carlos Indart acerca de la contratransferencia
leída como un síntoma de la no puesta a punto del deseo del analista.
Para
Lucy Tower la contratransferencia es un catalizador del tratamiento analítico,
permite la comprensión emocional del analista de la neurosis de transferencia.
En uno de los casos presentados acerca de un hombre que en el tratamiento se
queja de su debilidad frente a su mujer, a quien la analista considera atacando
el tratamiento, la estrategia analítica
era proteger el tratamiento. Lucy Tower tiene un sueño a partir del cual
deduce que la mujer de ese paciente no boicotea la cura y que el paciente lleva
con más firmeza de lo que dice la situación con su pareja. Hay un giro en la
analista a partir de ese sueño que le permite un avance en el tratamiento.
Se
resitúa el intento del paciente de poner en contra la mujer y la analista,
eliminando esa demanda, y a partir de este momento el paciente se precipita en
producciones que la atacan ¨trozo a trozo¨.
Se puede leer como a partir del deseo (no neutralidad) la analista se
implica en ¨atraer sobre si una
tormenta¨. Lo que podemos extraer de la lectura de Lacan es que la analista
puede hacerlo en tanto mujer y no porque
el paciente despliegue su sadismo sobre la vertiente masoquista de la analista.
Ella se va de vacaciones y se aleja de la presencia de esta situación
contratransferencial. La posición
femenina de la analista (no le falta nada) le permite al paciente ubicar que no
va a encontrar nada en ese des-trozo.
Agradecemos
a Sohar la puntuación y la excelente
transmisión realizada en el Seminario.
CLASE DE OCTUBRE:
JORGE RODRIGUEZ, CON LA PARTICIPACION DE LAURA PIZZUTO
Reseña de Marcela Finos
En
la clase general ¨Lo Femenino en el Seminario XX¨ Jorge desarrolló un detallado
recorrido, que empezó ubicando por un lado el objetivo de Lacan en el Seminario XX: poder decir algo más
sobre la sexualidad femenina. Más allá de lo que Freud había aportado. Más allá
del padre a condición de servirse de él. Y su operador fundamental: el no-todo.
Así puntúa un movimiento al respecto, que va desde el tener-no tener de Freud.
Pasando por la oposición que plantea Lacan al principio: tener-ser. Para ubicar
a la altura del seminario XX otro modo de abordar la diferencia sexual: todo-
no todo.
Y
por otro lado el docente ubica el contexto de este seminario: el 6º paradigma
del goce. Miller dice en La experiencia de lo Real que Lacan en este Seminario
se adentra en un nuevo paradigma del goce. El goce de la no relación sexual.
Señalando las diferencias que esto implica respecto de la clínica clásica.
Ubica
también distintos momentos en Freud, que podrían considerarse antecedentes de
la no relación sexual de Lacan. Esta no
relación sexual implica varias cosas:
-que
no hay un saber en lo real sobre la sexualidad.
-que
no hay una forma de escribir como hombres y mujeres se vinculan, de modo
universal.
-que
no hay complementariedad entre los sexos.
-que
no hay forma de hacer de dos, Uno.
En
cambio, lo que sí hay son suplencias, modos de relacionarse, que vienen al
lugar de lo que no hay. Acto seguido
pasó a desplegar la lógica de las fórmulas de la sexuación, explicitando la
diferencia con la lógica clásica.
Las
distintas preguntas que ha ido planteando el psicoanálisis respecto de la
diferencia sexual y la sexualidad, han encontrado diversas respuestas. Pasando
del registro imaginario (lo corporal), a lo Simbólico (identificación al tipo
ideal de su sexo), y lo Real a la altura
del Seminario XX, (con una elección en relación a un goce).
De
distintos modos fundamenta a lo largo de su exposición, que no hay nada más
lejos de la ‘naturalidad’ que la sexualidad humana.
Laura
articuló lo trabajado con un caso de su clínica, lo que abrió una conversación
animada y fructífera con el auditorio. Le agradecemos a ambos haber compartido
sus valiosos trabajos.
CLASE DE CIERRE:
MIGUEL FURMAN
Reseña de Nicolás Katzer
Miguel
Furman hace la presentación de su clase titulada “El goce y lo femenino” a partir
de la introducción de las clases 5 y 6
del Seminario 20 de Lacan. Menciona a las clases 5 “Aristóteles y Freud: la
otra satisfacción” y a la clase 6 “Dios y el goce de La mujer” como aquellas en
donde Lacan trabaja la articulación entre el goce, la no relación sexual y el
goce femenino. Ubica la lectura que hace Miller en su seminario “El
Partenaire-síntoma” estableciendo que el interrogante que se desprende de
dichas clases es que en el plano del lenguaje, de lo simbólico, hay
satisfacción y que la otra satisfacción se trata de eso.
Comienza
a desarrollar la clase 5 del Seminario 20. Menciona que la referencia a
Aristóteles que utiliza Lacan se debe a la diferenciación que hace Aristóteles
entre el bien y el mal, marcando el contrapunto con Freud en tanto este último
parte de la diferencia entre principio de placer-principio de realidad y el más
allá del principio de placer. Destaca la importancia de este contrapunto ya que
siguiendo a Lacan, Miguel plantea que la otra satisfacción no busca el bien sino
el mal. Se trataría de esa dimensión del goce irreductible ante cualquier bien,
moral o límite.
Continúa
el desarrollo de su clase expresando que en el aparato del lenguaje hay un goce
articulado y cita a Lacan “la realidad se aborda con los aparatos del goce”. En
este punto Lacan se diferencia de Freud.
Nos
dice que en el mundo del lenguaje a dos maneras de posicionarse: la del Todo en
el lado macho y la del No Todo en el lado femenino. Posiciones que se articulan
a su vez con tres categorías lógicas distintas, la de lo necesario que no cesa
de escribirse, la de lo contingente que cesa de no escribirse y la de lo
imposible que no cesa de no escribirse.
Finaliza
la primera parte de su clase planteando que ese otro goce del que nos habla
Lacan es el goce femenino, aclarando que la mujer si bien tiene un goce
relacionado al falo, este goce femenino no tiene vínculo con él. Nos dice
también que hay elementos que suplen la no relación sexual: en el lado macho el
objeto a y en el lado de la mujer,
tenemos este goce femenino como suplementario.
En
la segunda clase realiza la distinción de los goces que hace Lacan en la clase
6 del seminario 20 en torno al goce fálico, el goce femenino y el plus de goce.
Estos goces se presentan en la
experiencia psicoanalítica como formas de articular el goce primario, reprimido
primordialmente. De esta manera, y más allá de esta división, hay algo del goce
que es imposible nombrar.
Nos
presenta al goce femenino en su parentesco y diferencia con el goce primordial
en tanto posibilidad que tiene todo ser hablante de inscribirse en el lado
derecho de las fórmulas de la sexuación.
A
partir de esta referencia retoma los desarrollos de Lacan de la clase 6 y nos
dice que los distintos goces suplen la relación sexual que no hay, aclarando
que no hay Uno en la relación sexual.
Así
mismo continúa mencionando que lalengua es el conjunto de S1, del goce primordial,
que no se relaciona con ningún S2, y cita a Lacan: “el lenguaje es una
elucubración de saber sobre lalengua”.
Frase relevante en Lacan que ubica en parte el quehacer del analista. De esta manera a quien le
supongo saber lo amo, como una de las fórmulas con la que se puede pensar el
fenómeno de la transferencia en la experiencia psicoanalítica. Experiencia que
se trata de leer lo que de un discurso logra escribirse e inscribirse.
El
hombre aborda en la mujer su propio objeto de la pulsión. El amor cortés es una
forma de deformar al objeto femenino en tanto intenta suplir la relación sexual
que no hay.
De
esta manera nos dice que La mujer es barrada porque es No toda, porque tiene un
goce no fálico, suplementario, que se relaciona con el goce místico. Por esto
mismo Lacan va a decir que Dios es femenino. Y ya, al final de su clase, va
dejar planteado que el amor de transferencia, el amor cortés, el objeto fálico
y el objeto a, son formas de suplir
la no relación sexual.
Agradecemos
a Miguel Furman por su generoso trabajo en la jornada de cierre del Seminario
Clínico 2015.
Y
agradecemos al Hospital Escuela de Salud Mental de la Provincia de San Luis por
permitirnos participar del dispositivo de Presentación de Enfermos, que estuvo
a cargo de Miguel Furman.
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