lunes, 14 de marzo de 2016

RESEÑAS DE LAS CLASES GENERALES DEL SEMINARIO CLÍNICO 2015

INICIO: CLASE DE ERNESTO DEREZENSKY
Reseña de Patricia Lucero

El día 27 de Marzo el CID San Luis dio inicio al Seminario Clínico “Lo femenino de la sexualidad a la sexuación”,  la clase estuvo a cargo de nuestro Director Ernesto Derezensky.
Tomó como eje tres textos de Freud:
 Acerca de un tipo particular de elección de objeto en el hombre. Freud nos presenta 4 características que constituyen este tipo de elección.
A) La del Tercero perjudicado. B) La mujer liviana,  la prostituta.  C) Sobre estimación  que hace el varón de la mujer y  D) Voluntad de rescatarla.
Freud explica que cada uno de estos cuatros rasgos que conforman un tipo de elección objetal, está condicionado por la fijación a un objeto prohibido, primordial que es la madre.
Acerca de una degradación general de la vida erótica. Freud nos dice que la condición para una degradación general, es la escisión del objeto, si se ama a una mujer no se la puede desear. Y si se la desea no se la puede amar. Esta escisión del objeto amoroso está replicada con otra escisión que se registra a nivel de la pulsión, entre la corriente sensual y la corriente tierna. Todo esto conduce a una condición negativa de la elección de objeto. El sujeto constata que no puede tener acceso. Freud presenta la impotencia psíquica, con aquellas mujeres que están en posición de madre el acto sexual no es posible. Mientras que sí es posible con mujeres que se encuentran en una posición desvalorizada. Hay una impotencia psíquica que Freud la extiende a la vida amorosa de la especie humana. La degradación del objeto es la condición de la satisfacción sexual.
El tabú de la virginidad. Hay tres preguntas que rebotan constantemente de la pluma de Freud: ¿Por qué los hombres le tienen tanto miedo a las mujeres? ¿Por qué los hombres tratan tan mal a las mujeres? ¿Por qué las mujeres les tienen tanta bronca a los hombres? La respuesta de Freud es que los hombres no les pueden perdonar a las mujeres el defecto que encuentran en ellas, respecto del tener. Ellas no tienen, pueden ser degradadas, rebajadas. Las mujeres también les reprochan a los hombres, es muy importante que sean vírgenes pero vos no tendrás que ser el primero. El hombre teme a la respuesta de la mujer, porque es extraña, no se entiende lo que quiere, piensa de otra manera. Freud concluye  que es  por la castración que en ambos sexos  hay un rechazo a la feminidad.
En Análisis terminable e interminable plantea  que hay algo  que no se puede superar. Si son mujeres se trata de la envidia del pene  y si son hombres  por seguir a otro hombre temen quedar pasivizados. Repudio a lo femenino y   límite de la experiencia.
Lacan deja  la cuestión  del penisneid, función negativa por excelencia. Y se centra en el goce femenino, más allá del Edipo. Este goce no tiene posibilidad de ser simbolizado,  faltan los términos para hacerlo, no se trata de impotencia sino de lo imposible por estructura. Es un goce positivizado, tiene que ver con la contingencia,  con el traumatismo  y  en cada análisis se ubicará lo imposible para cada sujeto.
Agradecemos a Ernesto el exhaustivo trabajo realizado.
                                                                                                                      


CLASE DE MAYO:
NORMA SIERRA Y CARINA MAGALLAN
Reseña de Gabriela Santiano
Las docentes del CID San Luis titulan la clase del  8/5/15 “El enigma de la Feminidad” que se desprende del texto de Freud “La Feminidad”, donde el autor se pregunta sobre ¿qué quiere una mujer? e intenta responder por la vía del deseo y es allí donde queda detenido y encuentra obstáculos.                                                     
La primera parte es desarrollada por Carina Magallán, quien hace un exhaustivo recorrido de algunos textos freudianos “La organización genital infantil”, “Algunas consecuencias psíquicas de las diferencias  anatómicas entre los sexos”, “Sobre la Sexualidad Femenina” y “La Feminidad”  realizando una puntuación de los mismos, para articular la problemática de la sexualidad femenina  con la “Significación del falo” de J. Lacan.  
Destaca la importancia de la fase fálica, ya que para ambos sexos sólo desempeña un papel un genital, el masculino; y la génesis del complejo de castración en esta fase, describiendo toda un lógica en que la oposición no va a ser masculino-femenino sino que será  fálico-castrado.    
En la niña la prehistoria del Complejo de Edipo, coincide con la fase fálica y con el complejo de castración. El descubrimiento  de las diferencias anatómicas, la envidia del pene y el complejo de castración, alejan a la niña de su madre; mediante una ecuación pene-hijo, resigna  el deseo de tener un pene por el deseo de tener un  hijo, toma al padre como objeto de amor y deviene una pequeña  mujer; es la posición femenina del Edipo. Se considera doble el cambio que tiene que hacer  la niña para alcanzar el Complejo de Edipo: de la madre al padre, cambio de objeto;  y de zona erógena, del clítoris a la vagina; el clítoris considerado  en este momento análogo al órgano masculino; la niña ignora al principio la existencia de la vagina.
Freud considera la prehistoria del Complejo de Edipo de gran significatividad y duración en la niña, el núcleo de la neurosis y que la mujer elige su partenaire según el modelo de la madre.                                                                                                                                                                                                                           
El Complejo de Edipo pasaría a ser una formación secundaria en la niña, insistiendo Freud en el carácter secundario de la feminidad.                                                                                                                                                                                       
Todo esto forma parte de un debate con sus contemporáneos, que por el contrario hablan de un conocimiento inconsciente de la vagina  y de una madre que no aparece privada de nada. Toda esta concepción de un feminismo dentro del psicoanálisis, intenta borrar las diferencias entre los sexos, queda cuestionada la fase fálica, da por tierra la importancia del complejo de castración, y su importancia nodal para el desarrollo.
En “La Feminidad” Freud  menciona la expresión “madre fálica” para referirse a la concepción del niño antes de descubrir la castración materna; agrega al complejo de castración la castración de la madre. Lacan piensa la constitución de un sujeto sobre la base del deseo de la madre, de la metáfora paterna.
La docente hace hincapié en el concepto de falo, significante del deseo, que permite ordenar los textos y los términos del Edipo colocándonos en las coordenadas que vamos a encontrar en las fórmulas de la sexuación donde hay un  posicionamiento de la mujer ante el significante fálico, a falta de un significante que la nombre.                    

La segunda parte es desarrollada por Norma Sierra  quien destaca algunos aspectos característicos de lo femenino desde Freud, haciendo referencia  a la castración y a la posición femenina respecto a ella;  y lo que se desprende de este posicionamiento; el amor en las mujeres y dos temas relacionados a la función del amor: la hostilidad y los celos.         
Para diferenciar al varón de la niña Freud tuvo una brújula, el complejo de castración; que es un nudo, una estructura, su acción produce una captura de la anatomía  por lo simbólico, en tanto introduce una inscripción significante que es esta oposición fálico-castrado, que tiene que ver con este ordenamiento del tener y no tener.
Destaca  ¨El tabú de la virginidad¨ donde Freud hace referencia  a las prácticas sociales que se realizaban en relación a la virginidad para pensar entonces la hostilidad de la mujer hacia el hombre. Freud liga a esta hostilidad con la envidia del pene, pieza clave del complejo de castración que adquiere eficacia recién después de cumplida la elección de objeto.
Otro tema que aborda es el del amor, el amor sería dirigido a la madre fálica. Con el descubrimiento de que la madre es castrada se vuelve posible abandonarla como objeto de amor, pasan a prevalecer los motivos de hostilidad que ya venían. Las condiciones de la elección de objeto de la mujer, aunque el modelo del hombre elegido sea de acuerdo al tipo paterno y no por la madre, aún así también desborda sobre este nuevo objeto esa hostilidad arcaica dirigida a la madre.
La niña se aparta de su ligazón con la madre y renuncia a su deseo por el padre sabiéndose castrada, acá Freud ubica algo del orden del amor, del miedo a perder el amor.
Para la salida del Edipo la niña obtiene un resarcimiento por la vía de la vanidad corporal queriendo seguir siendo el falo del otro y para eso debe garantizarse su amor. Por la falta y el penisneid la mujer lo soluciona de dos maneras; haciéndose amar, demandando ser el falo pendiente de los signos de amor del objeto amado; obteniendo el objeto fálico de su partenaire, o sea por la vía también del objeto de deseo.
 Hay un desdoblamiento de la vida amorosa entre el amor y el deseo para ambos sexos. La hostilidad y celos, se desprenden como una consecuencia de esta divergencia. En la feminidad están ligados a la envidia del pene y al punto de castración de la madre, castración del otro. Los celos en ambos sexos, siempre encuentran su raíz en lo femenino. Finalmente, la no coincidencia del objeto de deseo y el objeto de amor, va a conducir a la degradación de la vida amorosa, termina el objeto de deseo degradando al amor; esto para ambos sexos, hay que ver como cada uno se ubica en relación a ello.  Aparecen las preguntas, porque se padece el amor, porque esta disimetría insalvable en el amor, que amamos en el otro, que el  otro ama de nosotros. La experiencia analítica, es una manera de enfrentarnos a esto y de saber hacer allí.                                                            
Finalmente se realiza la presentación de una viñeta de un Testimonio de Pase de Florencia Dassen: ¨Una mirada rasgada¨ articulando los conceptos trabajados.
Agradecemos a Carina Magallán y Norma Sierra su detallada exposición.

CLASE DE JULIO:
PATRICIA GERBAUDO Y MARIEL ROBLEDO
INVITADO FERNANDO MÓ
Reseña de Estela Amaya
La clase contó con la participación de un invitado especial: Fernando Mó, coordinador del CID San Juan, con la presentación de un caso clínico: “Voracidad de todo”, casuística que permitió el comentario e intercambio en relación a nuestro tema del seminario anual “De la sexualidad a la sexuación”.
Las docentes titularon su clase: Lo femenino en “Ideas directivas para un congreso sobre la sexualidad femenina”
Patricia contextualiza el texto, posterior a ¨La significación del falo¨ y contemporáneo a “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis” y “Juventud de Guide, o la letra y el deseo” Teniendo en cuenta que se trata de un escrito que ofrece sus dificultades propone efectuar un punteo siguiendo la lectura del texto de Lacan  apoyándose en el texto de Eric Laurent ¨Posiciones femeninas del ser¨.
Partir de la pregunta de Lacan, ¿Qué es lo femenino en la relación sexual? ¿Qué es el goce de la mujer en la relación sexual? resulta orientador respecto a dejar de lado la vertiente de la maternidad. Patricia entiende que Lacan propone volver a tratar la sexualidad femenina, la satisfacción femenina tan “oscura” para  pensarla respecto a la preeminencia del falo para ambos sexos.
 Realiza referencias a las teorizaciones de los posfreudianos respecto a la sexualidad femenina, deteniéndose específicamente en E. Jones quien sostiene que se nace mujer y  que la represión femenina está ligada al temor y odio a la madre; el niño como deseo femenino en sí mismo y la consideración de la fase fálica como una fase no  normal, es un compromiso neurótico;  introduce, además el concepto de afanisis como temor y separación.
Destaca la pregunta “¿Por qué no establecer aquí que el hecho de que todo lo que es  analizable sea sexual no implica que todo lo que sea sexual sea accesible al análisis?”. Hay algo de lo pulsional que no tiene acceso al análisis vía el significante.
En el apartado “Desconocimientos y prejuicios” señala que Lacan desarrolla el complejo de castración en la mujer en tanto carencia de ser respecto al falo, y acerca del masoquismo femenino  que es un problema llevar la pulsión parcial al rango de condición femenina. Esto desconoce “los efectos castradores y devoradores, dislocadores y sideradores de la actividad femenina” que más adelante nombrará como estrago. La duplicidad de la vida erótica queda oculta en la mujer a partir de esta idea de masoquismo de la mujer es fantasía/fantasma del deseo del hombre. La potencia del concepto de carencia de ser presentado como privación da cuenta de un goce particular en la mujer que puede despojarse del registro del tener, sin que eso sea masoquismo. Lo que nos enseña el masoquismo considerado femenino es la ruptura de la medida fálica. Cuando Lacan dice el masoquismo femenino “es un fantasma del deseo del hombre” nos da la clave. Se produce un entrecruzamiento de dos factores: por una parte, la forma erotomaníaca del amor femenino, que siempre apunta a ser la elegida y por otra parte las condiciones del deseo del hombre, que requieren que el objeto tenga la significación de la castración. ¿A quién se dirige el amor de la mujer? Se responde: ¨Al íncubo ideal: padre muerto o al amante castrado¨. Tanto en el amante castrado como el padre muerto se apunta a la falta del Otro para producir amor. La demanda de amor es en definitiva demanda de castración. En la histeria el sujeto se hace idéntico al hombre y no hay manera de alcanzar al Otro o a la remisión al padre muerto puesto que el sujeto es un Uno fálico. La variante del sujeto histérico es que sólo logra efectuar la estructura normal del relevo a condición de introducir a la otra mujer en lugar de volverse Otro para sí mismo.
Mariel parte de la base que la sexuación no está dada por la diferencia real anatómica sino por diferentes posiciones del sujeto frente a la castración. Propone hacer referencia a conceptos tales como: falo, castración, necesidad, demanda, deseo  ayuda a remarcar como Lacan analiza la relación entre los sexos a partir de la dialéctica fálica. Se ocupa del amor y el deseo y la relación entre los sexos y lo hace bajo el  primado del falo como significante del deseo.
En la mujer subraya el hacerse amar, señalando las tres salidas al penisneid: La mascarada femenina (parecer ser). La maternidad (tratamiento de la falta a través del tener)  La relación con el partenaire que funciona de dos maneras: A través del investimento fálico del amor y a través del órgano del hombre. La mujer recibe el falo añorado porque el pene cobra valor de fetiche. De esta manera la convergencia femenina toma esta duplicidad: su deseo se dirige al pene del partenaire, mientras que su demanda de amor se dirige a la falta del Otro.
 Retoma el Punto VIII, La frigidez y la Estructura subjetiva, específicamente el apartado 2:  “ El hombre sirve de relevo para que la mujer se convierta en ese Otro para sí misma, como lo es para él”. Lacan explicita que la posición femenina es ser el Otro sexo, aquel que no se define por el Uno, por tener el objeto, por ser el portador del falo. Introduce la posición del hombre calificada como relevo, por el cual debe pasar la mujer en la relación amorosa. Entonces el hombre sirve de relevo para que la mujer devenga Otro para ella misma, es decir dividida por su propio goce, en una parte que da cuenta del goce fálico y otra que da cuenta de otra dimensión.
Al final de este escrito hay una frase que ya marca el antecedente de lo que en el Seminario 20 Aún llamará goce femenino: ¨La sexualidad femenina aparece como el esfuerzo de un goce envuelto en su propia contigüidad (…)¨ Este goce queda fuera del dominio fálico aunque todavía no esté formalizado como tal. Aquí Lacan marca una diferencia radical entre lo continuo del goce femenino y lo discontinuo del goce fálico. Se opone contra el deseo que la castración le impone  al hombre en tanto significación fálica, que hace que su goce esté marcado por la discontinuidad de la medida fálica.
                                                                                                                       
CLASE DE AGOSTO:
NESTOR YELLATI
Reseña de Carina Magallán
El día 14 de agosto nos visita Néstor Yellati. Previo a su clase del Seminario nos brinda su participación en una Presentación de enfermos, actividad realizada en el marco del Hospital Escuela de Salud Mental San Luis y en coordinación con los profesionales que allí llevan a cabo su práctica.
Luego de la Presentación de enfermos, Néstor comienza la quinta clase del seminario anual “Lo femenino: de la sexualidad a la sexuación”. Titula su clase: “La actualidad de las bellas carniceras” que se refiere a las histéricas de hoy donde muestran la vigencia de lo que las histéricas le enseñaron a Freud, más allá de las nuevas modalidades, los nuevos pacientes y los cambios en la clínica. “Bella carnicera” es el nombre que le dio Lacan a la histérica que le enseñó a Freud sobre el deseo insatisfecho, aunque este tendrá sus diferentes modalidades en cada neurosis.
Néstor toma los capítulos del Seminario 5 en los que Lacan lee que no se puede encontrar el deseo sin la demanda y por eso explica la articulación clásica: Necesidad, Demanda y Deseo. La demanda, por implicar la acción de la palabra queda articulada al deseo y a la pulsión. El docente hace una precisión del término “Demanda”. En francés significa pedir y preguntar. En castellano estas son dos palabras distintas. Lacan, en francés, vincula pedir con la demanda y pregunta con el deseo. No todo es pedido. También es pregunta.
La pregunta ligada al deseo se evidencia en la frase del Seminario 11: “me dice eso pero ¿qué quiere?¨  En esa pregunta el sujeto se encuentra con el deseo, el deseo del Otro. Al deseo del Otro lo llama falo. Hay que diferenciar el deseo insatisfecho diferente de la demanda del deseo del Otro. Se desarrolla esta conceptualización en el caso de la bella carnicera, pasando por el deseo de deseo, el deseo de la amiga, sustitución salmón- caviar, el deseo del marido, la rebanada de trasero, la identificación histérica a la amiga,  identificación al deseo del hombre.
Luego introduce el amor, que es lo que la bella carnicera demanda a condición de que no le sea dado. El Otro es Otro tachado, no tiene lo que da.
Finaliza su clase señalando la extrañeza de ese deseo del hombre al que se identifica la bella carnicera, el deseo de la rebanada, de la flaca, en este hombre al que le gustan las gordas. Lo que señala es que la extrañeza se debe a que la rebanada no tiene que ver con el deseo sino con la pulsión. Deja así abierta la puerta de los módulos siguientes de nuestro programa.
La clase se desarrolla bajo una modalidad dinámica y de participación, donde los oyentes hacen preguntas y comentarios sobre la clínica y en referencia a la entrevista realizada en la actividad anterior.
Agradecemos enormemente a Néstor Yellati por su excelente clase y por la presentación de enfermos. Agradecemos también al Hospital Escuela de Salud Mental San Luis, por su disposición y trabajo.
                                                                                                           
CLASE DE SETIEMBRE:
SOHAR RUIZ
Reseña de Patricia Gerbaudo
El 11 de setiembre Sohar desarrolló la sexta clase del Seminario Clínico 2015, titulada: ¨Lo femenino en el Seminario X¨. Propone una hipótesis de lectura para abordar los capítulos del Seminario en los que Lacan no trabaja una preocupación por circunscribir lo femenino en sí mismo sino articulándolo a un desarrollo sobre el deseo del analista. Que se vincula al deseo del enseñante produciendo al modo de un collage surrealista la ubicación de un punto de fuga que capte aquello que no puede vislumbrarse.
Para circunscribir algo de la sexualidad femenina hay que pasar por el falo, que en el Seminario X es abordado como órgano, poniendo en suspenso el desarrollo hasta el momento del falo como significante. La angustia coincide con la detumescencia del órgano para el varón, que articula la castración y la producción del objeto a, desarrollado a partir de las caducas biológicas. De ahí puede generalizarse esta operación de la castración tanto para el hombre como para la mujer: implica la renuncia al falo como pura potencia. El menos fi es defensa frente a la angustia. Es un Lacan contra Freud, ubicando la castración como vehiculizadora del deseo, contra la angustia.
La transmisión de la ley a partir de un deseo (lo vivo del padre) permite hacer equivaler deseo y ley. En un segundo momento se constituye el objeto como prohibido, a partir de este primer término: es el padre que desea (la madre como objeto) quien transmite la ley.
A partir de lo que considera un elogio de Lacan hacia las mujeres analistas que han teorizado la contratransferencia Sohar plantea los siguientes  puntos: Laxitud del nudo del deseo en la mujer, la equivalencia y los rodeos para pensar lo femenino respecto a la vasija vacía, la formulación  de Lacan ¨a la mujer no le falta nada¨ y el mito de Don Juan como un sueño femenino que permiten dar cuenta de la pregunta que vincula lo femenino para pensar el deseo del analista.
En la segunda clase lee dos casos con la pregunta: ¿Qué conviene aprender de la posición femenina para el deseo del analista?
El primero tiene el valor de ser un caso que de la práctica del mismo Lacan que  presenta en el capítulo XIV del Seminario X. Sohar  puntúa en la lectura como la tumescencia no es un privilegio del hombre, como la mujer se tienta tentando al Otro con un objeto cualquiera, la posición de la mujer ubicándose como la vasija vacía va tejiendo historias que la llevan a inventarse para el Otro y también para sí misma. De ahí que el ¨me esfuerzo por ser verdadera¨ que la paciente dirige al analista permiten ubicar la mentira por estructura como un intento de lograr la verdad. Lo simbólico miente, lo real en cambio es lo real: ¨cualquier objeto me obliga a invocarlo como testigo, ni siquiera para obtener de lo que veo su aprobación, no, simplemente la mirada¨.
El segundo es un caso de Lucy Tower, presentado en un texto de 1955 sobre la contratransferencia, que Sohar presenta a partir de un trabajo de Gloria Bladé (ELP). Se orienta por la propuesta de Juan Carlos Indart acerca de la contratransferencia leída como un síntoma de la no puesta a punto del deseo del analista.
Para Lucy Tower la contratransferencia es un catalizador del tratamiento analítico, permite la comprensión emocional del analista de la neurosis de transferencia. En uno de los casos presentados acerca de un hombre que en el tratamiento se queja de su debilidad frente a su mujer, a quien la analista considera atacando el tratamiento, la estrategia analítica  era proteger el tratamiento. Lucy Tower tiene un sueño a partir del cual deduce que la mujer de ese paciente no boicotea la cura y que el paciente lleva con más firmeza de lo que dice la situación con su pareja. Hay un giro en la analista a partir de ese sueño que le permite un avance en el tratamiento.
Se resitúa el intento del paciente de poner en contra la mujer y la analista, eliminando esa demanda, y a partir de este momento el paciente se precipita en producciones que la atacan ¨trozo a trozo¨.  Se puede leer como a partir del deseo (no neutralidad) la analista se implica en  ¨atraer sobre si una tormenta¨. Lo que podemos extraer de la lectura de Lacan es que la analista puede hacerlo en tanto mujer  y no porque el paciente despliegue su sadismo sobre la vertiente masoquista de la analista. Ella se va de vacaciones y se aleja de la presencia de esta situación contratransferencial.  La posición femenina de la analista (no le falta nada) le permite al paciente ubicar que no va a encontrar nada en ese des-trozo.
Agradecemos a Sohar  la puntuación y la excelente transmisión realizada en el Seminario.
                                                                                               

CLASE DE OCTUBRE:
JORGE RODRIGUEZ, CON LA PARTICIPACION DE LAURA PIZZUTO
Reseña de Marcela Finos
En la clase general ¨Lo Femenino en el Seminario XX¨ Jorge desarrolló un detallado recorrido, que empezó ubicando por un lado el objetivo de Lacan  en el Seminario XX: poder decir algo más sobre la sexualidad femenina. Más allá de lo que Freud había aportado. Más allá del padre a condición de servirse de él. Y su operador fundamental: el no-todo. Así puntúa un movimiento al respecto, que va desde el tener-no tener de Freud. Pasando por la oposición que plantea Lacan al principio: tener-ser. Para ubicar a la altura del seminario XX otro modo de abordar la diferencia sexual: todo- no todo.
Y por otro lado el docente ubica el contexto de este seminario: el 6º paradigma del goce. Miller dice en La experiencia de lo Real que Lacan en este Seminario se adentra en un nuevo paradigma del goce. El goce de la no relación sexual. Señalando las diferencias que esto implica respecto de la clínica clásica.
Ubica también distintos momentos en Freud, que podrían considerarse antecedentes de la no relación sexual de Lacan.  Esta no relación sexual implica varias cosas:
-que no hay un saber en lo real sobre la sexualidad.
-que no hay una forma de escribir como hombres y mujeres se vinculan, de modo universal.
-que no hay complementariedad entre los sexos.
-que no hay forma de hacer de dos, Uno.
En cambio, lo que sí hay son suplencias, modos de relacionarse, que vienen al lugar de lo que no hay.  Acto seguido pasó a desplegar la lógica de las fórmulas de la sexuación, explicitando la diferencia con la lógica clásica.
Las distintas preguntas que ha ido planteando el psicoanálisis respecto de la diferencia sexual y la sexualidad, han encontrado diversas respuestas. Pasando del registro imaginario (lo corporal), a lo Simbólico (identificación al tipo ideal de su sexo),  y lo Real a la altura del Seminario XX, (con una elección en relación a un goce).
De distintos modos fundamenta a lo largo de su exposición, que no hay nada más lejos de la ‘naturalidad’ que la sexualidad humana.
Laura articuló lo trabajado con un caso de su clínica, lo que abrió una conversación animada y fructífera con el auditorio. Le agradecemos a ambos haber compartido sus valiosos trabajos.

CLASE DE CIERRE:
MIGUEL FURMAN
Reseña de Nicolás Katzer
Miguel Furman hace la presentación de su clase titulada “El goce y lo femenino” a partir de la  introducción de las clases 5 y 6 del Seminario 20 de Lacan. Menciona a las clases 5 “Aristóteles y Freud: la otra satisfacción” y a la clase 6 “Dios y el goce de La mujer” como aquellas en donde Lacan trabaja la articulación entre el goce, la no relación sexual y el goce femenino. Ubica la lectura que hace Miller en su seminario “El Partenaire-síntoma” estableciendo que el interrogante que se desprende de dichas clases es que en el plano del lenguaje, de lo simbólico, hay satisfacción y que la otra satisfacción se trata de eso.
Comienza a desarrollar la clase 5 del Seminario 20. Menciona que la referencia a Aristóteles que utiliza Lacan se debe a la diferenciación que hace Aristóteles entre el bien y el mal, marcando el contrapunto con Freud en tanto este último parte de la diferencia entre principio de placer-principio de realidad y el más allá del principio de placer. Destaca la importancia de este contrapunto ya que siguiendo a Lacan, Miguel plantea que la otra satisfacción no busca el bien sino el mal. Se trataría de esa dimensión del goce irreductible ante cualquier bien, moral o límite.
Continúa el desarrollo de su clase expresando que en el aparato del lenguaje hay un goce articulado y cita a Lacan “la realidad se aborda con los aparatos del goce”. En este punto Lacan se diferencia de Freud.
Nos dice que en el mundo del lenguaje a dos maneras de posicionarse: la del Todo en el lado macho y la del No Todo en el lado femenino. Posiciones que se articulan a su vez con tres categorías lógicas distintas, la de lo necesario que no cesa de escribirse, la de lo contingente que cesa de no escribirse y la de lo imposible que no cesa de no escribirse.
Finaliza la primera parte de su clase planteando que ese otro goce del que nos habla Lacan es el goce femenino, aclarando que la mujer si bien tiene un goce relacionado al falo, este goce femenino no tiene vínculo con él. Nos dice también que hay elementos que suplen la no relación sexual: en el lado macho el objeto a y en el lado de la mujer, tenemos este goce femenino como suplementario.
En la segunda clase realiza la distinción de los goces que hace Lacan en la clase 6 del seminario 20 en torno al goce fálico, el goce femenino y el plus de goce. Estos goces  se presentan en la experiencia psicoanalítica como formas de articular el goce primario, reprimido primordialmente. De esta manera, y más allá de esta división, hay algo del goce que es imposible nombrar. 
Nos presenta al goce femenino en su parentesco y diferencia con el goce primordial en tanto posibilidad que tiene todo ser hablante de inscribirse en el lado derecho de las fórmulas de la sexuación.
A partir de esta referencia retoma los desarrollos de Lacan de la clase 6 y nos dice que los distintos goces suplen la relación sexual que no hay, aclarando que no hay Uno en la relación sexual.
Así mismo continúa mencionando que lalengua es el conjunto de S1, del goce primordial, que no se relaciona con ningún S2, y cita a Lacan: “el lenguaje es una elucubración de saber  sobre lalengua”. Frase relevante en Lacan que ubica en parte el quehacer  del analista. De esta manera a quien le supongo saber lo amo, como una de las fórmulas con la que se puede pensar el fenómeno de la transferencia en la experiencia psicoanalítica. Experiencia que se trata de leer lo que de un discurso logra escribirse e inscribirse.
El hombre aborda en la mujer su propio objeto de la pulsión. El amor cortés es una forma de deformar al objeto femenino en tanto intenta suplir la relación sexual que no hay. 
De esta manera nos dice que La mujer es barrada porque es No toda, porque tiene un goce no fálico, suplementario, que se relaciona con el goce místico. Por esto mismo Lacan va a decir que Dios es femenino. Y ya, al final de su clase, va dejar planteado que el amor de transferencia, el amor cortés, el objeto fálico y el objeto a, son formas de suplir la no relación sexual.
Agradecemos a Miguel Furman por su generoso trabajo en la jornada de cierre del Seminario Clínico 2015.
Y agradecemos al Hospital Escuela de Salud Mental de la Provincia de San Luis por permitirnos participar del dispositivo de Presentación de Enfermos, que estuvo a cargo de Miguel Furman.











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